Páginas

▼

jueves, 24 de septiembre de 2026

Los actos simbólicos de Nayib Bukele


Francisco Morazán fue un militar y político nacido en Honduras, que soñó con ver toda Centroamérica como una sola nación, que luchó por ello, que murió fusilado en Costa Rica y que pidió ser enterrado en El Salvador, el país que más le apoyó siempre. Desde 1849 reposaba en el Cementerio de los Ilustres, en San Salvador.

Por otro lado, junto al Palacio Nacional, que fue rehabilitado, había un hotelito en el que se escribió el himno salvadoreño. Lo rehabilitaron también. La nueva dedicación de este pequeño pero hermoso edificio en el lugar más histórico del país era un misterio. ¿Un museo? Ahora se ha conocido: será el nuevo lugar de descanso de Francisco Morazán. Ahora cobra sentido el hecho de que el entorno del hotelito fuera convertido en el Jardín Centroamérica, con las banderas de las siete naciones. Porque ahí va a estar quien murió por la unidad centroamericana. Y en qué lugar. Los romanos hablaban del pomerium, el recinto sagrado de Roma. El centro histórico de San Salvador es el pomerium de El Salvador. Colocando ahí al adalid del sueño unificador centroamericano Bukele expresa que en el corazón de El Salvador habita también ese sueño. Bukele honra a los mejores del pasado de su patria igual que protege el presente y prepara el futuro.



miércoles, 23 de septiembre de 2026

Un micro relato de mi autoría


Leyendo el número 3 de Microsaurios, la revista de micro relatos dirigida por David López Sandoval, me ha venido éste a la cabeza. Una precuela del micro relato más famoso y citado.


EL DINO DE MONTERROSO (EL ANTES)


Cuando se durmió, el dinosaurio había quedado atrapado dentro de un micro relato.


José Alfonso Pérez Martínez, 23 de septiembre de 2026




domingo, 20 de septiembre de 2026

Coyote vs ACME

 


Vi ayer Coyote vs ACME y me gustó mucho. La historia de esta película es curiosa. La hicieron, los productores de la Warner la vieron y pensaron que no iban a ganar dinero con ella. Así que la metieron en un cajón. Pero ya se había corrido la voz de que la película existía y se generó un movimiento de gente que quería verla. Sobre todo hubo un tipo que iba todos los días a la Warner disfrazado de Coyote para reclamar verla. Al final Ketchup Entertainment, otra productora, le compró la película a Warner por 50 millones de dólares. El argumento es simple: el Coyote, después de décadas de sufrir explosiones, descalabros y en resumen mucho dolor intentando atrapar al Correcaminos usando para ello los aparatos de ACME, que nunca funcionan, decide demandar a ACME. La película es como la de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o la de Space Jam porque transcurre en un mundo en el que conviven seres humanos y dibujos animados. Además del Coyote y el Correcaminos salen todos los demás Looney Tunes, los personajes de dibujos de Warner Bros. Salen todos: desde el pato Lucas, Bugs Bunny o Piolín al demonio de Tasmania o alguno, como ese gigante de pelo rojo, de quien no recordaremos ni el nombre, pero sí el haberlo visto en algún momento de nuestra infancia. En el lado de los actores de carne y hueso tenemos a Will Forte como Kevin Avery, el abogado del Coyote, al principio más escéptico de emprender un gran proceso contra ACME pero que luego se implica más, a John Cena como el abogado de ACME, implacable e impecable también (frente al dubitativo y de aspecto desastroso Avery) y a Paige, la sobrina y ayudante de Avery, que empuja a su tío a llevar el proceso y que está interpretada por Lana Condor. La película tiene sus momentos graciosos pero también su intensidad más dramática. El final es emotivo y vemos al Coyote bajo una nueva luz. En lo que él es y en su relación con el Correcaminos. Hay un mensaje en la película que algunos han interpretado como anti grandes empresas. Yo creo que es verdad que algunas grandes empresas han hecho cosas cuestionables, pero no creo que la película diga que este tipo de empresas no deberían de existir. Se pide que respondan por lo que hagan mal, simplemente. Lo que es seguro es que muchos saldrán del cine odiando al gallo Claudio, el dueño de ACME.