Ningún juez ha condenado a Felipe González por lo de los GAL, pero Pablo Iglesias se atreve a usurpar a los jueces y le condena. Puestos a usurpar la labor de los jueces cualquiera también podría hacerlo y condenar, por ejemplo, a Santiago Carrillo por lo de Paracuellos. Pero no somos como Pablo Iglesias: a Carrillo, como a Felipe González, le asiste, como a todos, la presunción de inocencia, por lo menos hasta que la justicia (la de los tribunales, no la de un diputado populista) dicte que somos culpables.
Felipe González ha dicho que una "alternativa bolivariana" es algo indeseable para España, en referencia a Podemos. Yo no sé si Pablo Iglesias actuaría en España como Chávez y su sucesor Maduro en Venezuela, modificando las leyes para perpetuarse en el poder, cerrando medios de comunicación adversos o matando a los que claman por la democracia, pero sí sé una cosa: la culpa de la eclosión y éxito de Podemos (que habrá que ver hasta dónde llega) es en gran parte de los grandes partidos, de PP y PSOE, por no castigar a los corruptos que han surgido en sus filas, sino más bien taparlos, cuando no justificarlos, por incumplir sistemáticamente sus programas y promesas electorales, por gobernar, como bien dice Pablo Iglesias, para las grandes empresas del IBEX 35 y no para el pueblo español, por sus hinchados sobresueldos y primas.
