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jueves, 16 de enero de 2025

Borges y Dios



"La literatura fantástica puede confundirse con la filosofía y con la religión, que son acaso otras formas de la literatura fantástica”

-Jorge Luis Borges - 



Creo que Borges escribió "Dios es el mejor personaje de la literatura fantástica". Le gustaba la teología, y las historias e ideas de los teólogos y de las diversas versiones del cristianismo. Creo que no creía en ningún dios, por eso hablaba de Dios como personaje fantástico, pero tampoco negaba taxativamente la posibilidad de la existencia de un ser divino. No le importaba seguramente si existía o no, le bastaba esa idea de ese ser para pensar en él, para crear literatura sobre él o sobre quienes sí creyeron en él, como teólogos o sectarios. Murió, dicen, recitando el Padrenuestro en anglosajón. Un auténtico creyente lo hubiera recitado en español o en inglés moderno (también un idioma de su infancia). Ese recitado en una versión medieval de un idioma no fue el acto de un hombre creyente, sino de un hombre hecho de cultura, de literatura, de Historia. Fue reafirmarse en lo que era, en el último momento.

Tres ejemplos de la literatura fantástica-teológica de Borges (dos narraciones y un poema):









lunes, 1 de abril de 2024

Mi último poema


KODAMA Y BORGES 


Ahora tal vez

Vuelven a estar juntos 

En el empíreo (tal vez) de Dante

Y él la ve por primera vez 

Pero como la veía ya antes

No con los ojos ciegos de la carne

Sino con los del amor


José Alfonso Pérez Martínez 

Primero de abril de 2024




miércoles, 20 de octubre de 2021

Carta a Borges, a 35 años de su muerte



Estimado señor:

El poeta español José María Álvarez, quien tanto le quiso y quiere, escribió al morir usted: el mundo se ha vuelto menos interesante y menos bello. Porque aunque quedan sus obras este es un mundo en el que uno ya no puede ir a escuchar a Borges dando una conferencia, ni cruzarse con usted en alguna esquina del globo.

Tras su muerte sin embargo algo pareció mejorar el mundo, cuando los berlineses derrumbaron el muro y, poco después, cayó con él la Unión Soviética. Esto a usted le hubiera gustado.

Pero le hubiera horrorizado lo que vino después: aquellos aviones derrumbando las torres de Nueva York, la destrucción de los Budas de Bamiyán, o la de Palmira...

Ahora vivimos con una pandemia encima, con ese terrorismo islámico aún amenazante, y con tal vez lo peor: una dictadura de lo bien pensante sobre las conciencias, una cultura de la cancelación sobre los que no comulgan con los nuevos dogmas.

Señor, usted estaría orgulloso de ver cómo la señora Kodama, su esposa, ha cuidado de su nombre y de su obra. Aunque como usted se daba tan poca importancia a sí mismo seguro que también sentiría haberle dado preocupaciones. Esté tranquilo: sospecho que ella está contenta de haber cuidado de usted, de su obra, que ahora es usted, y de seguir haciéndolo.

A usted le hubiera gustado el señor Mauricio Macri, que durante desgraciadamente poco tiempo hizo que Argentina, que su presidencia, se pareciese a lo que merecerían los argentinos, si no se obstinasen en la superstición del peronismo, como después han vuelto a hacer.

Aquí en España un ex presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, ha publicado un librito sobre usted. El tipo es repugnante y el libro, seguro, pura bazofia. Imagine que a este Zapatero dicen que el dictador de Venezuela le ha regalado una mina de oro, por sus servicios. ¿Qué hace ese hombre escribiendo sobre usted? Las más exquisitas flores en la boca de un cerdo.

Señor Borges, ahora murió en Argentina Robin Wood, un guionista de cómics. No sé si él y usted llegaron a conocerse. Si existe el más allá tal vez él y usted estén conversando ahora. Usted amó la épica y él llenó sus cómics de épica y aventuras. No es mal nexo.

Suyo afectísimo, 

José Alfonso Pérez Martínez 

martes, 8 de junio de 2021

Jorge Luis Borges, sobre su hermana Norah


Jorge Luis Borges definió a su hermana, la pintora Norah Borges, en este estupendo prólogo de un catálogo de las obras de ella:

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No sé a qué margen del gran río barroso, que un escritor ha bautizado con el nombre de Río Inmóvil, puedo atribuir mis primeros recuerdos de mi hermana. Si corresponden a la margen derecha, que es la de Buenos Aires, debo pensar en unos patios de baldosas coloradas, en un jardín con una palmera y con ceibos y en un barrio modesto; si en la margen izquierda, la de Montevideo, en la gran quinta de mi tío, Francisco Haedo, inagotable y honda, con un mirador de cristales de diversos colores, con muchos árboles, con una pileta sombreada, con un arroyo casi secreto, con dos glorietas y con dos bancos de mampostería en la acera. Los lugares que he enumerado nos servían para fines escénicos. Compartíamos las ficciones de Wells, de Verne, de Las mil y una noches y de Poe, y las representábamos. Puesto que sólo éramos dos (salvo en Montevideo, donde nos acompañaba mi prima Esther) multiplicábamos los roles y éramos, de un momento a otro, las cambiantes personas de la fábula. Habíamos inventado dos amigos inseparables, que se llamaban Quilos y el Molino. Un día dejamos de hablar de ellos y explicamos que se habían muerto, sin saber muy bien qué cosa era la muerte. Otras memorias guardo de largas playas, de andar a caballo por el campo y de arroyos tortuosos. Dejada atrás la infancia, en otras tierras conoceríamos Ginebra, el Ródano y el Mar Mediterráneo. 


Norah, en todos nuestros juegos, era siempre el caudillo; yo, el rezagado, el tímido y el sumiso. Ella subía a la azotea, trepaba a los árboles y a los cerros; yo la seguía con menos entusiasmo que miedo. En la escuela el contraste se repitió. A mí me intimidaban los chicos pobres y me enseñaban con desdén el lunfardo básico de aquellos años; no dejaba de sorprenderme que en casa no me hubieran instruido en las voces más comunes del habla. Mi hermana, en cambio, dirigía a sus compañeras. A algunas, las más tontas, les refería complejas y disparatadas historias que ellas no han acabado aún de entender. Nuestro breve universo era cerrado. En casa tuvimos libertad, no fuimos asediados con restricciones; mi padre, profesor de psicología, creía que son los chicos los que educan a los mayores. Con una de nuestras abuelas hablábamos de un modo y con otra de otro; el tiempo nos enseñaría que esos dos modos eran la lengua castellana y la lengua inglesa. Cuando era muy niña Norah no aceptaba una golosina si no me daban la mitad.


Nuestras infancias, como es natural, se confunden, pero siempre fuimos distintos. Sin embargo, nunca dejamos de entendernos; a veces, bastaba una mirada cómplice, otras, ni eso siquiera. Durante toda la adolescencia la envidié porque se encontró envuelta en un tiroteo electoral y atravesó la plaza de Adrogué, un pueblo del Sur, corriendo entre las balas. 


Fuera de mis manías, que son muchas, y que ahora abarcan el islandés y el anglosajón, suelo juzgar a las personas por la inteligencia y el valor; Norah, por la bondad y, lo que es más singular, por el parentesco. A mí la gente de mi sangre me atrae pero prefiero a los que han muerto, que puedo imaginar a mi modo; a mi hermana le encantan los parientes, esos primos segundos y terceros, aun cuando vienen de visita. Hace años nos revelaron la existencia de una nieta natural de un abuelo nuestro. Ante la noticia Norah exclamó: “¡Otra persona que adorar!”. 


Profesa como yo, el culto de nuestros mayores; cuando fue por primera vez a Inglaterra, nos escribió que hojeaba los libros de los estantes callejeros y sentía, al volver las hojas, que esas queridas e invisibles presencias, iban siguiendo la lectura sobre sus hombros. Abunda en el amor de toda la gente; desde niña había elegido los nombres de sus hijos y de sus hijas. Cada noche rezaba para que todas las personas estuvieran tranquilas en sus casas y los animales en sus cuevas y en sus pesebres. Siempre tendió a considerar la estupidez como una suerte de inocencia; dijo que una amiga suya, de notoria simplicidad, era “como una rosa blanca”. Sin embargo, sabe juzgar; durante la primera guerra mundial llegamos a Lauterbrunnen, en Suiza, y Norah bajó para explorar el hotel. Al rato volvió muy alborotada para revelarnos que en el vestíbulo había un señor muy importante, “un señor que debe de haber sido en su tiempo una gran nulidad”. 


Como todas las mujeres inteligentes y lindas, no dejó nunca de pensar que los hombres eran muy simples. Hace unos años, entre las barras del zoológico, todos admiraban al tigre; Norah dijo como si pensara en voz alta: “Está hecho para el amor”. 


Literariamente, nunca he logrado convertirla al Quijote, a Dante o a Conrad; en cambio compartimos el amor de Eça de Queiroz, de Rafael Cansinos Asséns y de Dickens, inventor o descubridor de la soledad de la infancia y de sus inconfesables miedos. No pude acompañarla en su admiración por La Città Morta de D’Annunzio. Días pasados me dijo que su libro de cabecera era ahora The Woman in White de Wilkie Collins, libro que en su tiempo gozó de la preferencia de Swinburne. 


Hacia mil novecientos veinte, año en que regresamos de Europa, me ayudó a descubrir la ajedrezada y desparramada ciudad de Buenos Aires, nuestra patria. Durante la segunda dictadura, hacia mil novecientos cuarenta y cuatro, padeció un mes de prisión por razones políticas; para no afligir a mi madre, le escribió que la cárcel era un lugar lindísimo. Aprovechaba el obligado ocio para enseñar dibujo a sus compañeras de encierro, que eran mujeres de la calle. Cada noche rezaba su Padrenuestro y se quedaba dormida inmediatamente. 


A diferencia de Milton y de Nietzsche, prefirió siempre el Nuevo Testamento al Antiguo. Le desagrada discutir y evade, generalmente con una frase cariñosa, la discusión, que en modo alguno altera sus actos ni sus ideas. 


Pueblan sus días el ejercicio del arte y de la amistad. No recuerdo una época en que no le gustara dibujar. En Ginebra estudió dibujo con el profesor Sarkisoff y admiró mucho a Ferdinand Hodler. Cuando fuimos a España su profesor Sarkisoff le dijo: “… y sobre todo no se dedique a imitar a un Zuloaga cualquiera”. En el Museo del Prado en Madrid descubrió que una tela era apócrifa dos o tres años antes que los expertos. 


Cuando Norah ensayó la litografía, escribía poemas, pero los destruyó para no usurpar lo que ella juzgaba mi territorio. Recuerdo haber entrevisto una línea cuyo tema era Italia, “tierra donde el arado del campesino puede revelar el mármol de un busto”. Publicó asimismo generosas críticas de arte en una revista casi secreta, Los Anales de Buenos Aires, y las firmó, para no alardear de escritora, con el seudónimo de Manuel Pinedo. Otra vez la misma delicadeza. 


Una de sus primeras pasiones fueron los expresionistas alemanes; pintaba crucifixiones, flagelaciones, martirios y violentas contorsiones de mártires. Ahora, como Stefan George, piensa que uno de los fines del arte es dar serenidad. Escribió en una encuesta en La Nación: “El fin de la pintura es dar alegría por medio de los colores y de las formas”. Una vez me aconsejó que no dijera nada que no diera alegría a alguien. Descree del arte ingenuo; planea geométricamente cada una de sus telas. Y si pinta ángeles, es porque está segura de que existen. Amó profundamente a los genuinos prerrafaelistas de Italia y a sus continuadores ingleses del siglo XIX. Le agradan artes y épocas muy diversas, pero ahora la incitan a pintar los frescos del Palacio de Knosos y lo arcaico griego, las figuras del Pórtico de San Isidoro de León, el arte románico, las tapicerías de Flandes del siglo XIII, Lippi y Fra Angelico, el Giotto y Botticelli, Memling. Incomprensiblemente para mí, admira las telas del Greco cuyos paraísos, abarrotados de báculos y de mitras, me parecen más espantosos que muchos infiernos. Le impresionan los arlequines de Picasso y los caballos de De Chirico. Últimamente se ha enamorado del arte celta que no tolera los espacios en blanco. Pero le importan las escuelas menos que los pintores y los pintores menos que cada obra. 


Es una minuciosa y rápida retratista, pero sólo dibuja los rostros que verdaderamente le interesan. A un pintor que preparaba la exposición de una galería de escritores y otra de cirujanos, le preguntó cómo podía saber de antemano que todas esas caras iban a despertar su atención. 


Norah padeció la desdicha, que bien puede ser una felicidad, de no haber sido nunca contemporánea. Cuando en la década del veinte regresamos a Buenos Aires, los críticos la condenaron por audaz; ahora, abstractos o concretos —las dos palabras son curiosamente sinónimas— la condenan por representativa. 


No dejó nunca de atraerle el pasado inmediato: las quintas del Oeste y del Sur, los jarrones y las glorietas, los anillados llamadores de bronce, los medallones que acaricia una mano, las balaustradas, un laúd, también los ángeles musicales, las niñas, los adolescentes que unen la serenidad al asombro. Estas litografías rescatan esos paraísos perdidos de la niñez: los vacíos patios ajedrezados, la campesina casi niña que acuna contra el pecho al hijito, el inexplorado globo terráqueo que mira el absorto estudiante, la fuente de Nîmes que recuerda las escaleras, los mármoles y el follaje del parque oscuro de Adrogué, esa joven que medita y sueña asomada a la ventana y a las imaginarias amigas que silenciosamente comparten un pequeño libro secreto. Empezó siendo rígida, casi heráldica: después, su mundo se abrió a las formas trémulas de los pétalos, de los árboles y de los pájaros. La hospitalidad de su espíritu se advierte en las compartidas manos de las amigas, en las ternuras de imágenes como “Tobías y el ángel” y en esos graves y distantes jóvenes que transfiguran los soñados por Proust. 


Juzgar a una persona cercana y muy querida es correr el riesgo de que nuestro dictamen parezca meramente interesado o convencional. Se teme exagerar o retacear el merecido elogio. En el caso presente sé que a mi lado hay una gran artista, que ve espontáneamente lo angelical del mundo que nos rodea, tan desaprovechado por otros cuya costumbre es la fealdad. 


Escribir este prólogo ha sido para mí una suerte de necesaria felicidad. Mucho le debo a Norah, más de lo que pueden decir las palabras, menos de lo que pueden significar una sonrisa y el compartido silencio. 



    Buenos Aires, julio de 1974








miércoles, 12 de agosto de 2020

Razones para un divorcio

Razones esgrimidas por Jorge Luis Borges para divorciarse de su primera esposa, Elsa Astete, en 1971:


1. Hace tres años que no puedo entrar en mi casa sin el temor de recriminaciones, de silencios hostiles y de todas las formas del malhumor. Mi mujer me exige la explicación de cada una de mis palabras o de mis actos.


2. Es hostil a mi familia y a casi todos mis amigos; temo no recibir a muchos de ellos para evitar escenas desagradables.


3. Se inmiscuye en todos mis asuntos particulares y ha tentado que las secretarias de la Biblioteca Nacional espíen mi correspondencia, mis llamadas telefónicas y mis visitas. 


4. Habló varias veces con Jose Edmundo Clemente, el vice director de la Biblioteca Nacional, para intervenir personalmente en la dirección de esta casa. 


5. Entorpeció y trató de anular mis relaciones con Norman Thomas di Giovanni, con quien estoy colaborando en la traduccion de once de mis obras para la editorial Dutton de New York. 


6. No ha mostrado el menor interés en mi obra literaria, pero sí en los resultados pecuniarios de esa obra. 



lunes, 3 de agosto de 2020

De mis entradas recientes de Facebook


Esa tendencia, tanto de la derecha como de la izquierda, de disculpar o justificar el pistolerismo o terrorismo de los suyos en el pasado me parece muy preocupante, abre la puerta a que sucesos semejantes se repitan en el futuro.
(29 de mayo) 

Certificado de la filósofa Hannah Arendt como nacionalizada o naturalizada estadounidense. 
Hannah Arendt fue a Estados Unidos para pensar y escribir en libertad, lejos de la Alemania poseída por el fascismo. Caso similar al de la rusa  Ayn Rand, que huyó a EEUU para escapar de otra ideología hipnotizadora de las masas, el comunismo.
(31 de mayo) 


El Gobierno dice que ha habido 27 mil muertos por coronavirus. Los profesionales funerarios dan una cifra de casi 44 mil. Me fio más de estos últimos.
(3 de junio) 

Si quisiéramos publicar sólo aquello en lo que igualáramos o incluso superáramos a los más grandes nadie publicaría nada. Los grandes como Manrique, Góngora, su rival Quevedo o, más reciente, Borges, no están para ser igualados o superados o para que uno se deprima comparándose con ellos. Están para aprender de ellos y para construir algo propio a partir de sus enseñanzas. Uno debe dejar su palabra, sea mejor o peor, pero que sea propia.
(4 de junio) 

Lo de los Estados Unidos va a ser terrible, en lo que respecta a expansión del virus. Ayer vi un vídeo de un policía en Houston (Texas) dando una charla en un barrio donde hay muchos inmigrantes (latinos, asiáticos) y muchos negros también, para condenar lo que hizo el poli asesino y para pedir unidad social y respeto a las propiedades y comercios. Una charla que estuvo muy bien, por supuesto, pero ni el poli que daba la charla llevaba mascarilla ni nadie que yo viera ahí la llevaba ni se respetaba lo de la distancia entre personas ni nada, un desastre.
(5 de junio) 

Recuerdo verlo por la tele: gala de los premios Goya, año 2008. Alfredo Landa recoge el Goya de Honor. En su discurso de agradecimiento se traba, dice cosas inconexas. Yo me creía que era por la emoción. Luego creí que era el Alzheimer. Después me enteré de lo que parece que es la verdad: le estaba dando, en ese momento, un ictus. El vídeo está en YouTube. El ictus le jodió el discurso a Landa, pero hay algo que no pudo ocultar: la emoción del actor, su agradecimiento. Falleció en 2013, cinco años después. No vayáis a YouTube a verle trabarse por el ictus, ved mejor una de sus estupendas películas. Reivindico a Landa, como reivindico a Tony Leblanc, a Arturo Fernández, a López Vázquez. Estupendos actores, la mejor generación de cómicos... que también sabían hacer papeles más serios.
(7 de junio)



Eowyn, la doncella guerrera de Rohan. Personaje de JRR Tolkien que fue interpretada por la actriz Miranda Otto. Eowyn, cuando los guerreros de Rohan acuden a ayudar a Gondor, en guerra contra Mordor, quiere acudir ella también a la guerra. Como no se lo permiten se disfraza de hombre. Junto a otro menospreciado, un hobbit, logra lo que ningún hombre: matar al rey brujo de Angmar, mano derecha de Saurón. Eowyn es un gran personaje femenino que reivindica su derecho a luchar junto a los hombres. Pero los progres dicen que Tolkien, su creador, era un machista, hay que joderse.
(10 de junio)

DEL DIARIO DE EOWYN

Querido diario, estoy muy aturdida. Han venido al castillo unos tipos muy extraños que dicen que se llaman "progresistas", queriendo hablar conmigo. Dicen que vienen de un mundo en el que yo, y todos los que conozco, somos parte de un libro que se llama "El señor de los anillos". Han decidido que el hombre que escribió el libro que es nuestro mundo, un tal Tolkien, era un machista, así que me han dicho que para que ellos tengan razón yo no puedo ir a la guerra contra Mordor, como quería. Tengo que quedarme en el castillo zurciendo calzoncillos o pasando la fregona porque es muy importante que ellos tengan razón, así digan que mi autor era un machista, que un casoplón de 600 mil euros es algo normal y para nada de la casta o que 44 mil muertos en realidad son 27 mil. Es muy importante que tengan razón porque si no me han dicho que todo se va al carajo en su mundo, aunque yo sospecho que a lo que tienen miedo es a que se vayan al carajo sus puestecitos y sus sueldazos. Así que creo que les van a dar por saco, querido diario, y voy a ir a la guerra contra Mordor, a ver si mato al rey brujo o algo. Besitos.
(10 de junio)

Italia, de las tres potencias del Eje la más débil, se rindió a los aliados el 8 de septiembre de 1943. Aún quedaban 2 años para que terminara la guerra. Mussolini se las arregló para seguir viviendo, pero el 28 de abril de 1945 unos ciudadanos italianos le capturaron y ejercieron justicia popular con él. Dos dias después del asesinato de Mussolini, el 30 de abril del 45, Hitler se suicidó, aparentemente, en su bunker de Berlín. El 4 de mayo Alemania se rindió a los aliados.
Sólo Japón permanecía en guerra, y sin intenciones de rendirse. Estados Unidos le iba arrancando a Japón pedacitos de su imperio en el Pacífico, isla a isla, lentamente y con mucho coste en vidas. Los estadounidenses pensaron "si combaten así en islas que conquistaron hace poco, ¿cómo será cuando lleguemos a Japón?". Los estadounidenses creían que el gobierno japonés no iba a rendirse y que la guerra podía durar muchos meses y costar muchísimas vidas, en ambos bandos. Por eso decidieron usar una nueva arma que nunca se había probado sobre personas, la bomba atómica. El 6 de agosto de 1945 se lanzó una sobre la ciudad de Hiroshima. Murieron de inmediato unas 100 mil personas. Unas 60 mil más murieron en los siguientes meses, por los efectos de la bomba. Pero Japón no se rindió. Estados Unidos, el 9 de agosto, lanzó otra bomba atómica, esta vez sobre Nagasaki. Unas 40 mil personas murieron de inmediato. Otras 40 mil murieron en los siguientes meses, por los efectos. El gobierno de Japón pensó que no podía mantener una guerra contra un país que podía borrar del mapa una ciudad entera en un momento. Se rindieron el 15 de agosto de 1945. Así terminó la 2ª Guerra Mundial. Para salvar tal vez un millón de vidas (los que hubieran muerto si la guerra se hubiera prolongado sin usar las bombas atómicas) tuvieron que morir unas 250 mil en Hiroshima y en Nagasaki. Son las terribles aritméticas de la guerra.
(13 de junio)

El dueño de un restaurante ruso en Estados Unidos llamó a unos amigos compatriotas para que le ayudaran a proteger su negocio de los disturbios y saqueos. Los alborotadores hablaron de "mafia rusa". Se ve que si no permites el daño a la propiedad de un amigo tienes que ser de la mafia. 🤦‍♂️
(13 de junio)

Enrique Enríquez de Mendoza, primer Conde de Alba de Liste, fue partidario de Isabel la Católica en la guerra que ésta sostuvo por el trono de Castilla contra Juana "la Beltraneja". Era un hombre ya muy mayor para la época, unos 70 años, pero aún acudía a los campos de batalla. En un lance se equivocó y se dirigió hacia el bando portugués, aliados de Juana, confundiéndoles con los suyos. Le hicieron prisionero y le llevaron ante el rey portugués. Éste le mantuvo un tiempo prisionero y luego le dijo que le dejaría libre pero sólo para que llevara un mensaje a Fernando de Aragón, esposo de Isabel, teniendo que volver luego a la cárcel. El conde Enrique juró que lo haría y cumplió su juramento: llevó el mensaje a Fernando y luego volvió, sin que nadie le obligase, a su prisión en Portugal. El rey portugués, impresionado por tanta caballerosidad, le dejó libre. Así eran muchos hombres antes, cuando el honor era para muchos más importante que la libertad o la propia vida.
(13 de junio)

Repetid conmigo: quemar la bandera de España o la foto del Rey es libertad de expresión, pero usar la foto de Sánchez o la del coletas como diana es delito de odio.
(Gracias, Jack Lawton)
(18 de junio)

En 1992 gobernaban los socialistas, pero se celebró sin complejos el 5º centenario del descubrimiento de América. En 2020 el gobierno no ha dicho nada aún del 5º centenario de la derrota del bárbaro imperio azteca. Mejor que no digan nada, seguramente pedirían perdón por ello. La España acomplejada y genuflexa.
(19 de junio)

La chica de mis sueños más hermosos (no más eróticos, los más hermosos dije) siempre ha tenido el rostro de Ana Torroja en 1986 - 1988.
(22 de junio)

Muchas veces creemos que alguien es ignorante sobre una materia cuando lo que en realidad ocurre es que, conociendo los datos, los hechos, los interpreta de forma distinta. Entonces no es que sea ignorante, es que hay diferencias de criterio. ¿Y quién puede decir qué criterio es el correcto? Tal vez sólo alguien con aún más sabiduría y autoridad que los dos que discuten.
(26 de junio)

La actitud "es usted un ignorante, de esto usted sabe poco" es un signo de arrogancia. De muchas materias nunca acabamos de saberlo todo. Prefiero la actitud humilde de quien, siendo realmente sabio, dice "tal vez tenga usted razón".
(26 de junio)

Altos impuestos, "exprópiese", el no dejarte abrir determinado negocio porque la economía está planificada y ese tipo de empresa no entra dentro de las permitidas a particulares... Al final los países socialistas (Venezuela es el modelo) son hostiles a los negocios. Por eso se empobrecen terriblemente, aunque ellos luego le echan la culpa a los Estados Unidos. El problema es cuantos querrían ese mismo tipo de sistema en España.
(1 de julio)

Yo sé que mi vida es más rica porque he leído a Borges, porque como un auriferido (herido por el oro) del Yukón, con la misma sed, he buscado sus libros, los he comprado, los he leído.
(2 de julio)

Decía John Searle que la derecha es ignorante y la izquierda malvada. Yo añado que el centro, por desgracia, no existe.
(3 de julio)

Más de la mitad del territorio de los Estados Unidos fue parte de España. En esos Estados (California, Arizona, Texas o Nuevo Méxco) las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio siguen usándose para dirimir juicios sobre propiedad o herencia en pleno siglo XXI.
(8 de julio)

Atacan a Juan Carlos (no sin razón), pero van a por Felipe, a por la monarquía y a por la Constitución del 78 (sin razón ninguna).
(9 de julio)

En Escandinavia hay un fuerte Estado de Bienestar (pensiones, subsidios, etc). Es el sueño socialista: los beneficios de la prosperidad, llegando a todos. Pero allí hay libertad de mercado y respeto a la propiedad privada. Lo que enseñan los países escandinavos es que, para empezar, esa prosperidad que hace posible el Estado de bienestar NO es posible sin libertad de mercado y sin respeto a la propiedad privada. La economía planificada y las expropiaciones son el camino más seguro a la miseria.
(10 de julio)

El estilo en el vestir (sobre todo cuando uno se viste para algo especial, más allá de las ropas a las que nos obliga o lleva la rutina) refleja la forma de pensar. No tiene que ver con el dinero. Hay gente hoy que va hecha un espantajo, y a lo mejor esa ropa espantosa que llevan es carísima. En como vas se refleja cómo eres, del mismo modo que los libros que uno tiene en su casa son un retrato de su mente.
(11 de julio)

Lo positivo de las elecciones en Galicia y País Vasco: la caída de Podemos. Parece que en Galicia desaparecerán del parlamento regional y en el País Vasco perderán la mitad de los escaños. Lo negativo: la victoria del nacionalismo separatista en el País Vasco.
(12 de julio)

Se cumplen 84 años desde que pistoleros del PSOE asesinaron al político monárquico José Calvo Sotelo, provocando, pocos días después, el levantamiento militar que dio inicio a la Guerra Civil.
(13 de julio)



Borges dice que la época en la que transcurren los hechos del Beowulf (siglos V-VI) era "una época bárbara a la que le gustaba la cultura". Ahora vivimos una época inversa: una época civilizada que desprecia la cultura.
(22 de julio)

Lo peor de los partidos es que no les agrada el pensamiento crítico. El partido político es la expresión perfecta del rebaño humano. Conducido por su pastor (el líder del partido) no se permite o no se recompensa la crítica, sólo el seguidismo sin matices. Un pensador libre no puede, o no debe, pertenecer a un partido.
(25 de julio)

El historiador y filósofo inglés Thomas Carlyle le prestó el manuscrito de su obra sobre la Revolución Francesa a su amigo, el economista Stuart Mill. La cocinera de Mill, ignara en letras, usó el manuscrito, una obra de años, para encender y alimentar el fuego de su cocina. Mill le concedió una suma mensual a Carlyle durante bastante tiempo como compensación, y para que reescribiera la obra.
(28 de julio)



domingo, 8 de septiembre de 2019

De mis estados recientes de Facebook


La izquierda reprocha a Rivera que se acerque a Vox, la derecha le reprocha que no se acerque más. Yo creo que lo que no debe hacer Rivera es acercarse ni por activa ni por pasiva a los de Podemos o a los de Bildu.
(27 de julio)


A Pablo Iglesias le tomaron el pelo porque es tonto. Le dijeron "pídele al PSOE las políticas activas de empleo" y él, sin preocuparse en enterarse de qué iba eso, las pidió, y no en una habitación a puerta cerrada, no, en la tribuna de oradores del congreso de los diputados, con media España viendo la televisión. El descojone cuando desde el PSOE le respondieron "¿usted no sabe que eso está transferido a las comunidades autónomas?" fue colosal. Yo no sé cómo un tipo tan ingenuo ha llegado a donde ha llegado, la verdad.
(28 de julio)


La actriz Eva Green está negociando con Marvel para ser Pesadilla, que en los cómics es un hombre. No tengo nada en contra de que a un personaje masculino de los cómics lo hagan femenino, sobre todo si se trata de una buena actriz, pero alguna vez me gustaría ver lo contrario: un personaje femenino de los cómics que en el cine es un hombre.
(29 de julio)

 
A Borges le fascinó el comienzo de Cien años de soledad, pero abandonó el libro en la página 80. Yo lo leí entero. No sé que significa que yo leyera entero y me encantara un libro del que Borges se cansó, si es que significa algo.
(1 de agosto)


He visto una foto de una placa en memoria de esas chicas fusiladas en 1939 llamadas las 13 rosas. En la placa dice que dieron sus vidas por la libertad y la democracia. Y bueno, nada más incorrecto. Ellas eran militantes comunistas, y como tal no creo que dieran su vida por la democracia, ni por la libertad. En esa época el PCE quería en España no una democracia, sino una dictadura como la que Stalin tenía en esos momentos en la Unión Soviética.
He dejado de seguir a la Asociación de la Memoria Histórica de Cartagena porque ellos hacen una lectura tergiversada y parcial de la Historia. Nunca recuerdan ni condenan las checas, las quemas de conventos, las violaciones de monjas, el bombardeo de Cabra, la matanza de Paracuellos. Todo eso también es Historia, pero para ellos no.
(5 de agosto)


Antes de la matanza en El Paso, en un mitin, Trump hablaba de los emigrantes hispanos, y uno gritó "¡hay que matarlos!" y Trump simplemente se rió.
(5 de agosto)


Hace un tiempo yo esperaba que los niños hijos de emigrantes musulmanes adquirieran en nuestros colegios nuestros valores, sin tener que dejar de ser musulmanes. Sigo esperando eso. Pero, a veces como hoy, soy pesimista e imagino un futuro en el que la civilización occidental tenga que luchar a muerte, como en la Edad Media, por sobrevivir, frente a un Islam incapaz de ser moderado, respetuoso. Y la lucha no sería sólo en nuestro país o en los Balcanes, como en el medievo, sino en toda Europa, en París, en Berlín, en Roma...
(6 de agosto)


Dani Mateo no quiere que hablemos de los crímenes de ETA por la misma razón que las asociaciones de memoria histórica no hablan nunca de los crímenes del bando republicano durante la guerra civil. La razón es ésta: HAY QUE BORRAR LOS CRÍMENES DE LA IZQUIERDA DE LA MEMORIA COLECTIVA, crear un nuevo pasado en el que ningún izquierdista mató nunca a nadie. Por mi parte, mientras yo viva, no lo van a conseguir.
(6 de agosto)


Mucha gente se mete a opinar de lo que no sabe y, cuando les corrigen, jamás reconocen que están equivocados. Uno dijo que el Egipto faraónico no fue un imperio. Le dije que sí lo fue, que salieron de sus fronteras y dominaron Kush, Palestina, Libia o hasta Siria. Es igual, ningún reconocimiento de su error. Otro me llamó eurocentrista por decir que Europa es el continente donde más guerras ha habido y donde más gente ha muerto a causa de la guerra.
(8 de agosto)



Con 12-13 años estaba enamorado de Winnie Cooper
(8 de agosto)


De Franco se dirá lo que se quiera (y hay muchas cosas negativas que se pueden decir sobre él) , pero como estratega militar era formidable. Fue el general más joven de Europa, durante la guerra civil la República no logró vencerle ni una vez y ya en 1965 le avisó a Johnson que la de Vietnam era una guerra que Estados Unidos no podría ganar.
(11 de agosto)


Un español que sólo conoce el idioma castellano es un ignorante, pero un inglés o un yanqui pueden ir por el mundo hablando sólo su idioma, así nos va. Yo a esto le llamo imperialismo idiomático.
(11 de agosto)


La gente que no quiere que su país sea como Cuba, donde hay un 90% de pobreza, o como Venezuela, que tiene la inflación más alta del mundo, tiene que seguir votando a liberales, a capitalistas, a conservadores. Y tiene que seguir hablando, intentando convencer a sus compatriotas. El patriotismo exige seguir adelante para que la miseria comunista no impere.
(12 de agosto)


Que dice el gobierno que las deudas a Hacienda menores de tres euros las van a perdonar. Qué generosos, madre mía. Los miles de millones que deben los bancos siguen sin reclamarlos, se ve que eso es otra cuestión.
(13 de agosto)


Amigo izquierdista, el bombardeo de Cabra te prueba: La cosa es que en noviembre de 1938 la guerra era en el frente del Ebro. En Andalucía no se les había perdido nada a los bombarderos de la república, y menos en un pueblo sin guarniciones ni objetivos militares, y menos aún en un día de mercado, con las calles llenas de civiles. Si no eres capaz de reconocer que lo de Cabra fue un crimen de guerra y en consecuencia condenarlo te ciega el fanatismo y siento lástima por ti.
(15 de agosto)

 
Las asociaciones de memoria histórica son una vergüenza, y un ejemplo de este doble rasero que ejerce la izquierda. También la derecha hace esto de justificar o no condenar los crímenes de los suyos. La verdad es que tanto izquierdistas como derechistas dan bastante vergüenza.
(15 de agosto)


Feminismo islámico me parece una contradictio in terminis.
(15 de agosto)


No sé si Bruce Lee era muy arrogante o poco arrogante, pero seguro que tenía más sentido del humor que su hija. La película de Tarantino no es un documental, es ficción, y es de tontos tomar en serio el retrato de Bruce Lee que en ella se hace. Yo creo que a Bruce le hubiera hecho gracia, porque él no era nada tonto, sino un hombre muy inteligente.
(16 de agosto)


Ayer se me ocurrió que tal vez Tarantino ve la Historia, y el presente, el mundo en general como ha sido y como es, y le parece injusto. Y lo que hace con sus películas es hacer justicia. Al menos, si no puede hacer más justo el mundo real, hace justicia en su mundo de celuloide. Así, hace justicia con los violadores haciendo que en Pulp Fiction el violador de Marcellus padezca el medievo en su culo. O hace justicia con los nazis en Malditos Bastardos, o con los esclavistas en Django, o (SPOILER de Érase una vez en Hollywood, no sigas leyendo si vas a ver la peli)...
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es compasivo con Sharon Tate y cambia su injusto destino, para que siga viva, para que su hijo nazca.
(18 de agosto)


Un 18 de agosto de 1563 falleció, a los treinta y dos años (a pocos meses de cumplir treinta y tres) el magistrado y filósofo francés Etienne de La Boetie. A los dieciocho años había escrito el Discurso sobre la servidumbre voluntaria o El contra uno. Su mejor amigo, Michel de Montaigne, publicó postumamente la obra de La Boetie. La amistad de La Boetie y Montaigne, como la del poeta Keats y el pintor Severn, es ejemplar.
(18 de agosto)


La ong esa del barquito de marras, y otras, le hacen el juego a las mafias que se enriquecen cobrandoles barbaridades a los desesperados. Apoyandolas ese triste negocio no se acabará nunca.
(19 de agosto)


Muchos vivimos de lo que escribió y dijo Jorge Luís Borges. Es un maestro cuyo magisterio inacabable basta para llenar una vida, por larga que sea.
(22 de agosto)


Odio cuando estoy en las sutilidades de una partida de ajedrez o de un poema y viene la grosera vida real a interrumpir.
(22 de agosto)


Empresas que huyen por el "prucés", turistas que evitan ir por la violencia... ¿Cómo acabará Barcelona, si no cambian las cosas?
(22 de agosto)



Hoy hace exactamente 120 años que nació, para ser inmortal, Jorge Luis Borges. Escritor, erudito, poeta, maestro.
(24 de agosto)


El taxonomista que llamó a nuestra especie Homo Sapiens Sapiens era demasiado optimista. Deberíamos llamarnos Homo Sapiens A Secas Y Muchas Veces No.
(24 de agosto)


Hoy he estado en Fuente Álamo y alrededores visitando a amigos y compañeros que hacía mucho tiempo que no veía (Eusebio, Mari Luz, Mari Mar...) y lo he pasado muy bien. En el mundo rural hay gente extraordinaria, cordialísima.
(24 de agosto)


Una biblioteca bien surtida representa un no pasarán ante la ignorancia, la barbarie o la superstición, sobre todo si uno sabe que esos libros han sido o van a ser leídos, y no son mera decoración. Así era la biblioteca privada de Juan Antonio Puertas, que yo pude ver hace ya más de 25 años.
(26 de agosto)


Le he vendido a un tipo un lote de cómics que tenía repetidos o no me interesaban. He sacado 30 euros. Por el mismo precio tuve durante bastante tiempo prácticamente los mismos cómics a la venta en una tienda, sin conseguir venderlos. Y yo, por mi cuenta, los he vendido mucho más rápido. Con los libros de mi autoría me pasa lo mismo. En las librerías tienen que competir con muchas obras de muchos autores. Por eso os digo que si de verdad queréis ayudarme los compréis no a mí personalmente, sino en librerías: el último, El camino del héroe, lo tengo en Casa del Libro (toda España) , Centro (Cartagena), La Montaña Mágica (Cartagena), Diego Marín (Murcia) y Soportales de la Catedral (Murcia). Si os lo pilláis en cualquiera de estos sitios ya sabéis que contaréis con mi agradecimiento eterno y con una cerveza pagada, si algún día nos vemos.
(28 de agosto)


¿Los ciudadanos británicos que votaron a favor del Brexit lo hicieron para poner a su país aún más al servicio de Estados Unidos y de su presidente? Porque eso es lo que está pasando.
(29 de agosto)


En el trailer final de la película del Joker hay una escena en la que Arthur, el protagonista, sale bromeando con un niño en un autobús, y entonces la madre se gira y le dice "¿quiere dejar en paz a mi hijo?". Un auténtico gilipollas ha dicho que por qué esa mujer desagradable tiene que ser negra, precisamente, que eso es racismo. Yo me pregunto si es que es imposible tal cosa, si es que ser negra supone automáticamente que eres un ser humano agradable y encantador. Cuando yo vi el trailer no vi una mujer negra desagradable, vi, simplemente, una mujer desagradable. ¿No es más racista ver razas que ver, simplemente, gente? Estoy hasta las pelotas de los gilipollas bien pensantes, creedme.
(2 de septiembre)


Ovación de ocho minutos en el festival de cine de Venecia para Todd Phillips, director, y Joaquin Phoenix, protagonista, de "Joker". Se habla ya de obra maestra. Es increíble que haya quienes ya hayan visto esta película y yo aún tenga que esperar todo un mes.
(2 de septiembre)


En muchos casos los sueños nos compensan de la vida, o nos la completan.
(4 de septiembre)

viernes, 2 de noviembre de 2018

De mis estados recientes de Facebook



Al final de la peli El reino de los cielos hay una escena de poderoso significado: el musulmán Saladino, tras conquistar Jerusalén, encuentra en el palacio real un crucifijo tumbado, y lo endereza. Respetar los símbolos ajenos me parece cada vez más un signo de civilización.
-2 de noviembre-


El historiador Herodiano cuenta cómo, después que el emperador Septimio Severo falleciera en Britania, a donde había ido a combatir a los bárbaros del norte de la isla, sus hijos Caracalla y Geta, herederos ex aequo del imperio, volvieron con los restos mortales de su padre a Roma, y cuenta, y aquí viene lo terrible, que se vigilaban uno al otro con suma suspicacia, pues cada uno temía ser asesinado por el otro. Un año después de la muerte del padre de ambos, Caracalla asesinó a Geta. Cuenta Herodiano que Geta murió en brazos de su madre. Fue en febrero de 212, han transcurrido casi 1807 años desde aquellos terribles sucesos.
-2 de noviembre- 





Algo que desconocía: los escritores Mariano José de Larra y Ramón Gómez de la Serna comparten, en el cementerio de San Justo de Madrid, la misma tumba. Me parece súper adecuado.
-1 de noviembre-



La formación de Leonor. Cuando su padre le entregó el Toisón le dio en su discurso, que a mí parecer fue magnífico como guía de príncipes, las pautas que habrá de seguir como futura Reina. Una de ellas, el conocimiento y defensa de la Constitución, se puso en práctica ayer en este acto en que se habló de esta ley y se leyeron sus artículos. La formación de la Princesa es continua y no se para sólo en estos actos que podemos ver, sino que inspira todas las horas de su vida, como pasó con su padre.
-1 de noviembre-




Leo que el número de tigres que hay ahora en el mundo es un 97% inferior al que había hace un siglo. La majestuosa y poderosa fiera que amaba Borges está en peligro muy serio de extinción. Y yo pienso en cuánta belleza, en cuánta hermosura, perderá el mundo, si perdemos al tigre.
-31 de octubre-




 
Uno de los libros que hace veinte años buscaba más en las estanterías de la biblioteca de la universidad era éste, éste y "La nueva historia" de Zósimo. El derrumbe del imperio romano me fascinaba. Conseguido el de Herodiano, me falta conseguir el de Zósimo. Herodiano historia los años comprendidos entre la muerte de Marco Aurelio (180 dC) y la proclamación de Gordiano III (238dC). Zósimo, tras resumir los primeros siglos del imperio, retoma la narración en 238, donde la deja Aureliano, y la lleva hasta el verano de 410, justo antes del saqueo de Roma por los visigodos.
-29 de octubre-


Un nazi mata a diez o doce personas en una sinagoga de Estados Unidos. Trump dice "con un guardia armado en el templo no hubiera ocurrido". Este tío todo lo soluciona con MÁS armas, recuerdo cuando dijo que los profesores deberían ir armados en los colegios. No se da cuenta que la solución real pasa por MENOS armas, retirandolas de los colegios, las calles, de todas partes, no añadiendo más.
-28 de octubre-



Una poeta que fue mi amiga ha dicho en un recital "voy a recitar un poema de Borges" y ha recitado el "Poema a la amistad" que circula por internet atribuido a Borges pero que él jamás escribió. En honor a nuestra antigua amistad, me ha entristecido esta forma de hacer el ridículo.
-27 de octubre-




En la parada del autobús veo esto, y me quedo estupefacto. Ahora resulta que la virilidad es una jaula y un estorbo para la igualdad. Dejando aparte que creo errónea la entronización de la igualdad como sacrosanta meta social (en todo caso, habría que buscar la equidad, no la igualdad) la virilidad no me parece ni jaula ni algo negativo. La virilidad mal entendida, convertida en fuente de derechos injustos, sí, pero no la virilidad per se. No quieren, por lo visto, hombres viriles. Lo tremendo es que esta aberración se paga con los impuestos que pagamos.
-26 de octubre-


En el relato "Abraham Abulafia ante Portam Latinam", de José Ángel Valente, es el año 1280 y al Papa Nicolás III se le aparece Maimónides y le anuncia la llegada a Roma de Abraham Abulafia, un profeta. Nicolás III sólo sabe decir "¡que lo quemen!". Las grandes instituciones religiosas no quieren profetas que vengan a sanear o a acabar con su negocio. También los sacerdotes judíos del gran templo de Jerusalén le pidieron a Pilatos, según la Biblia, que crucificara a Jesús.
-23 de octubre-



Respecto a los sentimientos religiosos está bien que se despenalice la ofensa a los mismos. Respecto a las ofensas a la Corona o a los símbolos patrios creo que ofenderlos debería ser delito. No hay que olvidar que en España hay varias religiones y el Estado o la justicia no deben proteger ninguna (esto significa Estado laico). Sin embargo, Rey, bandera o himno sólo hay uno, y son símbolos de todos.
-22 de octubre-



Pienso que lo que se hace o dice para evitar posibles remordimientos futuros está bien hecho o dicho.
-22 de octubre-



He borrado una entrada especialmente blasfema de mi blog. Sigo defendiendo, como mi admirado Voltaire, el derecho a la blasfemia. Sucede, simplemente, que ya no siento la necesidad de ser yo, particularmente, blasfemo.
-18 de octubre-



Gente que hay por ahí: A mí una vez me invitaron a un evento, y yo acepté. Meses después se publica el cartel del evento y no sale mi nombre. Le digo al tipo que me apunte y luego me acusaba de autoinvitarme. Olvidó totalmente que me había invitado él, primeramente. No sólo eso, escribió un texto para presentarme con datos sacados de Internet de un hombre, periodista y escritor, que se llama casi como yo pero no soy yo. O sea, en plan desastre todo. Y se lo decías y encima se cabreaba, en vez de reconocer los errores y disculparse.
-17 de octubre-



Convivimos con la muerte. Cada día, aunque estemos sanos, puede darnos un infarto, puede caernos encima una cornisa, puede pillarnos un coche.
El protagonista de La migala, cuento de Arreola, quiere, sin llegar a optar por el suicidio, darle más chances a la muerte de los que ya tiene, y por ello se compra una araña terriblemente venenosa y la deja suelta en su casa. La muerte así puede llegar ese mismo día, el siguiente, en una semana, en un mes, o nunca, pero se hace más presente. ¿El motivo? Olvidar, con esa mayor presencia de la muerte, el fastidio de las vidas de los otros, su muchas veces avasalladora existencia.
-15 de octubre-



El relato El guardagujas, de Arreola, me recuerda al borgiano La lotería en Babilonia: en ambos dos empresas estatales se consagran a multiplicar el azar en el mundo, haciéndolo más caótico pero también más emocionante.
-15 de octubre-



Tal día como hoy, 15 de octubre, pero de 1940, fue fusilado Luis Companys, presidente de la Generalitat y de la autoproclamada "república catalana". Puesto en prisión por la II República, fue luego puesto en libertad, pero más tarde le fusiló el nuevo régimen franquista. Un héroe para el independentismo catalán, seguro que ninguno de ellos recordará hoy que Companys, al igual que fue fusilado, también mandó fusilar antes a miles de catalanes.
-15 de octubre-



Todos, sea cual sea su ideología, los que combatieron al Isis para mí son héroes. Merecen reconocimiento, no ser juzgados.
-14 de octubre-



Buenísima la peli First man, sobre Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la luna. Desconocía su trágica historia personal. La peli nos presenta al héroe como alguien fuertemente marcado por dicha tragedia que emprende sus peligrosas misiones en un intento vano de olvidarla, de superarla. La interpretación de Ryan Gosling, memorable, sobresaliente. Película de ritmo lento, con buenas interpretaciones (no sólo de Gosling) y cierta poesía en algunos momentos. Homenajea no sólo a los tripulantes del Apolo XI, sino a los pilotos y astronautas de las misiones anteriores, algunos de los cuales murieron en acto de servicio, pero lo que se aprendió en dichas misiones hizo posible el éxito del Apolo XI.
-12 de octubre-



Pablo Iglesias no va a apoyar una moción de censura en Cataluña porque no le parece democrático. Ahora resulta que permitir que gobierne el partido más votado (Ciudadanos) no es algo democrático. Es mucho más democrático permitir que sigan gobernando unos que sacaron menos votos, aunque eso no responda ni a lo que desea la mayoría de catalanes, ni a lo que necesita Cataluña.
-10 de octubre-


 
Bolívar decía de los españoles "son una raza vil". Olvidaba que él mismo venía de españoles, trasladados a América siglos antes. ¡Él tenía sangre de una raza vil! Despreciaba aún más a los indígenas, era un auténtico racista (como los fundadores de los separatismos vasco y catalán). Pero algunos han dicho que su principal rasgo era su egoísmo, que si el rey le hubiera dado un título nobiliario él no se hubiera hecho separatista.
-10 de octubre-



Ha fallecido una catalana universal, una de esos catalanes que estorban al separatismo por su gran sentimiento españolista. Ella se definía como "española de pura cepa". Fue una gran soprano. Estoy hablando de Monserrat Caballé.
-6 de octubre-



Yo soy monárquico, lo digo sin vergüenza. Respecto a la democracia, cada vez más escéptico, como lo era Borges.
-3 de octubre-



Noticia muy interesante: Zack Snyder planea hacer una peli adaptando la novela El manantial, de Ayn Rand. No sé si la peli llegaría a estrenarse en España, de hacerse: Ayn Rand no es muy conocida aquí (eso explica muchas cosas).
 -2 de octubre-



AlphaZero es el programa de ajedrez más potente que existe. Nada más ponerlo a funcionar por primera vez empezó a jugar contra sí mismo. En cuatro horas jugó cinco millones de partidas. En esas cuatro horas alcanzó mayor dominio y conocimiento del juego que el ser humano en 1400 años. El ELO (nivel) de AlphaZero se ha calculado en 3750 puntos. Magnus Carlsen, el campeón humano de ajedrez, tiene un ELO de 2842 puntos. El ELO más alto conseguido por un humano lo logró el propio Carlsen en 2014, siendo de 2882 puntos. Las computadoras como AlphaZero o StockFish están en un nivel sobrehumano, se acabó eso de ver a humano contra máquina (Kaspárov vs DeepBlue), ya no hay competencia posible ahí. El mejor español, por cierto, Francisco Vallejo, tiene un ELO FIDE de 2713 puntos. En chess.com Vallejo tiene un ELO de 2840 puntos. Yo no tengo ELO FIDE (no estoy federado), pero en chess.com tengo un ELO de 1125, ahora mismo (la media de los jugadores españoles es de 1027)
-29 de septiembre-



Norm Breyfogle, dibujante de cómics recién fallecido, dijo sobre Batman: "él sólo existe en nuestra imaginación, pero la imaginación es la palanca que mueve el mundo". Gracias por la magia, mister Breyfogle.
-27 de septiembre-



En 1834 Larra escribió "lo que no se puede decir, no se debe decir". En 1921, en el Tractatus, Wittgenstein escribió "de lo que no se puede hablar, mejor es callar". Parece que decían lo mismo, pero no: Larra hacia crítica a la censura de su época, Wittgenstein filosofía del lenguaje.
-25 de septiembre-




Quedaros con vuestras pijaditas digitales, a mí dadme siempre el cálido sonido del vinilo.
-23 de septiembre-



Los independentistas catalanes son más españoles que nadie si Joaquín Bartrina tenía razón cuando escribió "si habla mal de España, es español".
-22 de septiembre-



Larra tuvo tres hijos. Uno fue escritor como su padre, otra no hizo nada reseñable (salvo si se considera como tal ser amante de un rey) y otra, Baldomera, fue la inventora del fraude piramidal, que ya es forma desgraciada de pasar a la posteridad.
-21 de septiembre-



Larra no es un romántico, es un ilustrado tardío, o un precursor del 98. Como los ilustrados del XVIII o los noventayochistas (que no en vano tuvieron a Larra como referente) su obsesión fue la educación del pueblo, el civilizarle.
-20 de septiembre-



Sobre pagar por entrar a un museo: A mí no me importa pagar por ver arte u objetos históricos, lo hago muy gustosamente. Hay gente que racanea en esto y luego no les importa gastarse lo que sea en cubatas.
-15 de septiembre-



La pena de Gilgamesh al perder a Enkidu es la de Aquiles al perder a Patroclo. Tras la muerte de Enkidu, Gilgamesh busca la inmortalidad. Tras la de Patroclo, Aquiles busca la muerte gloriosa en combate: otra forma de hacerse inmortal.
-13 de septiembre-



Estoy releyendo el poema de Gilgamesh, la obra literaria más antigua de la humanidad (las versiones más antiguas datan de hace cuatro mil quinientos años). Cuando Gilgamesh y Enkidu matan al monstruo Humbaba en el bosque de los cedros, lo despedazan. Y entonces el texto dice:
Cayó una suave lluvia sobre las montañas. Cayó una suave lluvia sobre las montañas.
Así, la misma frase dos veces. Y sentimos que está bien esa reiteración, que es lo adecuado ahí.
-12 de septiembre-



viernes, 4 de mayo de 2018

Momentos de la vida de Borges



EL FALLECIMIENTO DE SU ABUELA INGLESA

El padre de Borges era también muy culto, leía muchísimo y también se aventuró a escribir y publicar algo. Toda la familia era de personas cultas. Pero leían libros, no periódicos, si lo hubieran hecho no hubieran viajado a Europa justo en 1914, cuando estallaba la Primera Guerra Mundial. Se quedaron atrapados en Suiza, país neutral, cinco años. En Ginebra, en 1918, falleció Frances Haslam, la abuela inglesa de Borges, que murió pidiendo perdón a sus hijos y nietos por tardar en morir. Borges, casi setenta años después, eligió Ginebra para morir.


EL ACCIDENTE DE 1938

 Jorge Luis Borges falleció en 1986, a pocos años de cumplir 90, pero pudo no llegar a los 40: en 1938 falleció su padre y él estuvo también cerca de morir. Sucedió así: Borges, a los 39 años, aún no estaba ciego, pero su vista empezaba a deteriorarse. Una casa, una escalera mal iluminada, una ventanilla de ventilación abierta... el golpe, en la cabeza, fue terrible, Borges estuvo entre la vida y la muerte. Si hubiera muerto en 1938 tendríamos Historia Universal de la infamia (1935) o la Historia de la eternidad (1936) pero no Ficciones (1944), no El Aleph (1949), no El hacedor (1960) ni El libro de arena (1975). Pienso en otros que sí murieron jóvenes, en Félix Francisco Casanova, en Francisco Miranda Terrer.... ¿qué obras suyas nos habrá arrebatado la muerte?


miércoles, 28 de febrero de 2018

Mejores libros leídos en enero y febrero



CÓMIC

-Empress, de Mark Millar y Stuart Immonen
-Star slammers, de Walter Simonson
-Nick Furia, agente de SHIELD, de Jim Steranko (relectura)
-Cuatro cuentos, de Liniers


POESÍA

-Signifying nothing, de José María Álvarez (relectura)
-Por fuertes y fronteras, de Luis Alberto de Cuenca (relectura)
-Pasos, de Emma Egea


NARRATIVA

-La memoria de Shakespeare, de Jorge Luis Borges (relectura)
-Relato de un naúfrago, de Gabriel García Márquez


ENSAYO

-Aún: del pasado y del presente, de Claudio Sánchez-Albornoz
-Constantinopla, de Isaac Asimov





viernes, 22 de diciembre de 2017

Un cuento de Jorge Luis Borges



En un día como éste, en que como cada año se celebra el sorteo de Navidad de Lotería Nacional, resulta apropiado recordar este cuento del maestro argentino.



LA LOTERÍA EN BABILONIA


Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. Miren: a mi mano derecha le falta el índice. Miren: por este desgarrón de la capa se ve en mi estómago un tatuaje bermejo: es el segundo símbolo, Beth. Esta letra, en las noches de luna llena, me confiere poder sobre los hombres cuya marca es Ghimel, pero me subordina a los de Aleph, que en las noches sin luna deben obediencia a los Ghimel. En el crepúsculo del alba, en un sótano, he yugulado ante una piedra negra toros sagrados. Durante un año de la luna, he sido declarado invisible: gritaba y no me respondían, robaba el pan y no me decapitaban. He conocido lo que ignoran los griegos: la incertidumbre. En una cámara de bronce, ante el pañuelo silencioso del estrangulador, la esperanza me ha sido fiel; en el río de los deleites, el pánico. Heráclides Póntico refiere con admiración que Pitágoras recordaba haber sido Pirro y antes Euforbo y antes algún otro mortal; para recordar vicisitudes análogas yo no preciso recurrir a la muerte ni aun a la impostura.
 
Debo esa variedad casi atroz a una institución que otras repúblicas ignoran o que obra en ellas de modo imperfecto y secreto: la lotería. No he indagado su historia; sé que los magos no logran ponerse de acuerdo; sé de sus poderosos propósitos lo que puede saber de la luna el hombre no versado en astrología. Soy de un país vertiginoso donde la lotería es parte principal de la realidad: hasta el día de hoy, he pensado tan poco en ella como en la conducta de los dioses indescifrables o de mi corazón. Ahora, lejos de Babilonia y de sus queridas costumbres, pienso con algún asombro en la lotería y en las conjeturas blasfemas que en el crepúsculo murmuran los hombres velados.

 Mi padre refería que antiguamente —¿cuestión de siglos, de años?— la lotería en Babilonia era un juego de carácter plebeyo. Refería (ignoro si con verdad) que los barberos despachaban por monedas de cobre rectángulos de hueso o de pergamino adornados de símbolos. En pleno día se verificaba un sorteo: los agraciados recibían, sin otra corroboración del azar, monedas acuñadas de plata. El procedimiento era elemental, como ven ustedes.

Naturalmente, esas “loterías” fracasaron. Su virtud moral era nula. No se dirigían a todas las facultades del hombre: únicamente a su esperanza. Ante la indiferencia pública, los mercaderes que fundaron esas loterías venales comenzaron a perder el dinero. Alguien ensayó una reforma: la interpolación de unas pocas suertes adversas en el censo de números favorables. Mediante esa reforma, los compradores de rectángulos numerados corrían el doble albur de ganar una suma y de pagar una multa a veces cuantiosa. Ese leve peligro (por cada treinta números favorables había un número aciago) despertó, como es natural, el interés del público. Los babilonios se entregaron al juego. El que no adquiría suertes era considerado un pusilánime, un apocado. Con el tiempo, ese desdén justificado se duplicó. Era despreciado el que no jugaba, pero también eran despreciados los perdedores que abonaban la multa. La Compañía (así empezó a llamársela entonces) tuvo que velar por los ganadores, que no podían cobrar los premios si faltaba en las cajas el importe casi total de las multas. Entabló una demanda a los perdedores: el juez los condenó a pagar la multa original y las costas o a unos días de cárcel. Todos optaron por la cárcel, para defraudar a la Compañía. De esa bravata de unos pocos nace el todopoder de la Compañía: su valor eclesiástico, metafísico.

Poco después, los informes de los sorteos omitieron las enumeraciones de multas y se limitaron a publicar los días de prisión que designaba cada número adverso. Ese laconismo, casi inadvertido en su tiempo, fue de importancia capital. Fue la primara aparición en la lotería de elementos no pecuniarios. El éxito fue grande. Instada por los jugadores, la Compañía se vio precisada a aumentar los números adversos. 

Nadie ignora que el pueblo de Babilonia es muy devoto de la lógica, y aun de la simetría. Era incoherente que los números faustos se computaran en redondas monedas y los infaustos en días y noches de cárcel. Algunos moralistas razonaron que la posesión de monedas no siempre determina la felicidad y que otras formas de la dicha son quizá más directas.
Otra inquietud cundía en los barrios bajos. Los miembros del colegio sacerdotal multiplicaban las puestas y gozaban de todas las vicisitudes del terror y de la esperanza; los pobres (con envidia razonable o inevitable) se sabían excluidos de ese vaivén, notoriamente delicioso. El justo anhelo de que todos, pobres y ricos, participasen por igual en la lotería, inspiró una indignada agitación, cuya memoria no han desdibujado los años. Algunos obstinados no comprendieron (o simularon no comprender) que se trataba de un orden nuevo, de una etapa histórica necesaria… Un esclavo robó un billete carmesí, que en el sorteo lo hizo acreedor a que le quemaran la lengua. El código fijaba esa misma pena para el que robaba un billete.

Algunos babilonios argumentaban que merecía el hierro candente, en su calidad de ladrón; otros, magnánimos, que el verdugo debía aplicárselo porque así lo había determinado el azar… Hubo disturbios, hubo efusiones lamentables de sangre; pero la gente babilónica impuso finalmente su voluntad, contra la oposición de los ricos. El pueblo consiguió con plenitud sus fines generosos. En primer término, logró que la Compañía aceptara la suma del poder público. (Esa unificación era necesaria, dada la vastedad y complejidad de las nuevas operaciones.) En segundo término, logró que la lotería fuera secreta, gratuita y general. Quedó abolida la venta mercenaria de suertes. Ya iniciado en los misterios de Bel todo hombre libre automáticamente participaba en los sorteos sagrados, que se efectuaban en los laberintos del dios cada sesenta noches y que determinaban su destino hasta el otro ejercicio. Las consecuencias eran incalculables. Una jugada feliz podía motivar su elevación al concilio de magos o la prisión de un enemigo (notorio o íntimo) o el encontrar, en la pacífica tiniebla del cuarto, la mujer que empieza a inquietarnos o que no esperábamos rever; una jugada adversa: la mutilación, la variada infamia, la muerte. A veces un solo hecho —el tabernario asesinato de C, la apoteosis misteriosa de B— era la solución genial de treinta o cuarenta sorteos. Combinar las jugadas era difícil; pero hay que recordar que los individuos de la Compañía eran (y son) todopoderosos y astutos. En muchos casos, el conocimiento de que ciertas felicidades eran simple fábrica del azar, hubiera aminorado su virtud; para eludir ese inconveniente, los agentes de la Compañía usaban de las sugestiones y de la magia. Sus pasos, sus manejos, eran secretos. Para indagar las íntimas esperanzas y los íntimos terrores de cada cual, disponían de astrólogos y de espías. Había ciertos leones de piedra, había una letrina sagrada llamada Qaphqa, había unas grietas en un polvoriento acueducto que, según opinión general, daban a la Compañía; las personas malignas o benévolas depositaban delaciones en esos sitios. Un archivo alfabético recogía esas noticias de variable veracidad.

Increíblemente, no faltaron murmuraciones. La Compañía, con su discreción habitual, no replicó directamente. Prefirió borrajear en los escombros de una fábrica de caretas un argumento breve, que ahora figura en las escrituras sagradas. Esa pieza doctrinal observaba que la lotería es una interpolación del azar en el orden del mundo y que aceptar errores no es contradecir el azar: es corroborarlo. Observaba asimismo que esos leones y ese recipiente sagrado, aunque no desautorizados por la Compañía (que no renunciaba al derecho de consultarlos), funcionaban sin garantía oficial.

Esa declaración apaciguó las inquietudes públicas. También produjo otros efectos, acaso no previstos por el autor. Modificó hondamente el espíritu y las operaciones de la Compañía. Poco tiempo me queda; nos avisan que la nave está por zarpar; pero trataré de explicarlo.

Por inverosímil que sea, nadie había ensayado hasta entonces una teoría general de los juegos. El babilonio no es especulativo. Acata los dictámenes del azar, les entrega su vida, su esperanza, su terror pánico, pero no se le ocurre investigar sus leyes laberínticas, ni las esferas giratorias que lo revelan. Sin embargo, la declaración oficiosa que he mencionado inspiró muchas discusiones de carácter jurídico-matemático. De alguna de ellas nació la conjetura siguiente: Si la lotería es una intensificación del azar, una periódica infusión del caos en el cosmos ¿no convendría que el azar interviniera en todas las etapas del sorteo y no en una sola? ¿No es irrisorio que el azar dicte la muerte de alguien y que las circunstancias de esa muerte —la reserva, la publicidad, el plazo de una hora o de un siglo— no estén sujetas al azar? Esos escrúpulos tan justos provocaron al fin una considerable reforma, cuyas complejidades (agravadas por un ejercicio de siglos) no entienden sino algunos especialistas, pero que intentaré resumir, siquiera de modo simbólico.

Imaginemos un primer sorteo, que dicta la muerte de un hombre. Para su cumplimiento se procede a un otro sorteo, que propone (digamos) nueve ejecutores posibles. De esos ejecutores, cuatro pueden iniciar un tercer sorteo que dirá el nombre del verdugo, dos pueden reemplazar la orden adversa por una orden feliz (el encuentro de un tesoro, digamos), otro exacerbará la muerte (es decir la hará infame o la enriquecerá de torturas), otros pueden negarse a cumplirla… Tal es el esquema simbólico. En la realidad el número de sorteos es infinito. Ninguna decisión es final, todas se ramifican en otras. Los ignorantes suponen que infinitos sorteos requieren un tiempo infinito; en realidad basta que el tiempo sea infinitamente subdivisible, como lo enseña la famosa parábola del Certamen con la Tortuga. Esa infinitud condice de admirable manera con los sinuosos números del Azar y con el Arquetipo Celestial de la Lotería, que adoran los platónicos… Algún eco deforme de nuestros ritos parece haber retumbado en el Tíber: Elio Lampridio, en la Vida de Antonino Heliogábalo, refiere que este emperador escribía en conchas las suertes que destinaba a los convidados, de manera que uno recibía diez libras de oro y otro diez moscas, diez lirones, diez osos. Es lícito recordar que Heliogábalo se educó en el Asia Menor, entre los sacerdotes del dios epónimo.

También hay sorteos impersonales, de propósito indefinido: uno decreta que se arroje a las aguas del Éufrates un zafiro de Taprobana; otro, que desde el techo de una torre se suelte un pájaro; otro, que cada siglo se retire (o se añada) un grano de arena de los innumerables que hay en la playa. Las consecuencias son, a veces, terribles.

Bajo el influjo bienhechor de la Compañía, nuestras costumbres están saturadas de azar. El comprador de una docena de ánforas de vino damasceno no se maravillará si una de ellas encierra un talismán o una víbora; el escribano que redacta un contrato no deja casi nunca de introducir algún dato erróneo; yo mismo, en esta apresurada declaración, he falseado algún esplendor, alguna atrocidad. Quizá, también, alguna misteriosa monotonía… Nuestros historiadores, que son los más perspicaces del orbe, han inventado un método para corregir el azar; es fama que las operaciones de ese método son (en general) fidedignas; aunque, naturalmente, no se divulgan sin alguna dosis de engaño. Por lo demás, nada tan contaminado de ficción como la historia de la Compañía… Un documento paleográfico, exhumado en un templo, puede ser obra del sorteo de ayer o de un sorteo secular. No se publica un libro sin alguna divergencia entre cada uno de los ejemplares. Los escribas prestan juramento secreto de omitir, de interpolar, de variar. También se ejerce la mentira indirecta.

La Compañía, con modestia divina, elude toda publicidad. Sus agentes, como es natural, son secretos; las órdenes que imparte continuamente (quizá incesantemente) no difieren de las que prodigan los impostores. Además ¿quién podrá jactarse de ser un mero impostor? El ebrio que improvisa un mandato absurdo, el soñador que se despierta de golpe y ahoga con las manos a la mujer que duerme a su lado ¿no ejecutan, acaso, una secreta decisión de la Compañía? Ese funcionamiento silencioso, comparable al de Dios, provoca toda suerte de conjeturas. Alguna abominablemente insinúa que hace ya siglos que no existe la Compañía y que el sacro desorden de nuestras vidas es puramente hereditario, tradicional; otra la juzga eterna y enseña que perdurará hasta la última noche, cuando el último dios anonade el mundo. Otra declara que la Compañía es omnipotente, pero que sólo influye en cosas minúsculas: en el grito de un pájaro, en los matices de la herrumbre y del polvo, en los entresueños del alba. Otra, por boca de heresiarcas enmascarados, que no ha existido nunca y no existirá. Otra, no menos vil, razona que es indiferente afirmar o negar la realidad de la tenebrosa corporación, porque Babilonia no es otra cosa que un infinito juego de azares.


(c) María Kodama. Texto compartido sin ningún afán de infringir derechos. 




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