Extraídas de Opiniones contundentes, recopilación de entrevistas, cartas a directores de publicaciones y artículos
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No me interesan los grupos, los movimientos, las escuelas literarias ni nada de eso. Me interesa sólo el artista individual.
La imaginación sin conocimiento no conduce más allá de los corrales del arte primitivo, el garabato del niño en la valla y el mensaje del chiflado en la plaza. [...] El arte, en su máxima expresión, es fantásticamente engañoso y complejo.
Sólo el talento me interesa en las pinturas y los libros. No las ideas generales, sino la aportación individual.
Me importan un bledo el grupo, la comunidad, las masas y demás.
Mi credo político [...] es tan clásico que roza la trivialidad. Libertad de palabra, libertad de pensamiento, libertad de arte.
Soy del todo partidario de la torre de marfil, y de escribir para satisfacer a un solo lector... uno mismo.
La posibilidad de desahogar o destilar sentimientos amistosos u hostiles por ese medio de la crítica literaria es lo que hace de ella un arte tan equívoco.
Sobre Jorge Luis Borges:
¡Con qué libertad y gratitud se respira en sus laberintos maravillosos! Me gusta la lucidez de su pensamiento, la pureza y la poesía, el espejismo en el espejo.
Nunca he pertenecido a ningún partido político, pero siempre he aborrecido y despreciado las dictaduras y los estados policiales, así como cualquier clase de presión.
El arte del escritor es su verdadero pasaporte.
Lo que es malo para los rojos es bueno para mí. [...] Las opiniones que tengo se diluyen en un vago liberalismo a la antigua.
Aislamiento significa libertad y descubrimiento.
Nada de palabrería marxista, nada de necedades freudianas.
Soy inmune a todo tipo de opinión.
