Por estar contigo

Blog personal de José Alfonso Pérez Martínez

"Estas líneas escribo,
únicamente por estar contigo"
(Luis Cernuda)
Mostrando entradas con la etiqueta Emil Cioran. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emil Cioran. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de agosto de 2016

Mejores libros leídos (julio y agosto)


ENSAYO

-La sangre de los libros, de Santiago Posteguillo
-La idea de Europa, de George Steiner
-Nostalgia del absoluto, de George Steiner
-Veinticinco estampas de la España antigua, de Antonio García y Bellido
-La jungla de los listos, de Miguel Ángel Revilla




POESÍA

-Claudicaciones, de Miguel Floriano
-Gloria, de Julio Martínez Mesanza
-Cancionero moral de un poeta menor, de David López Sandoval
-Tósigo ardento, de José María Álvarez (relectura)




TEATRO

-Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare


NARRATIVA

-El hacedor, de Jorge Luis Borges (de este libro he leído por primera vez los relatos: los poemas que contiene ya los conocía)
-Lawrence de Arabia (La corona de arena), de José María Álvarez



CÓMIC

-Wonder Woman: Tierra uno, de Grant Morrison y Yanick Paquette
-Wonder Woman: 75 años de Wonder Woman, de varios autores
-Zodiaco: Aries, el desafío del carnero, de Corbeyran, Sébasthien Goethals y Yago García


AFORISMOS

-Aforismos y charlas de café, de Santiago Ramón y Cajal
-Desgarradura, de Emil Cioran


INCLASIFICABLE

-Una Historia de España a través de los Pérez, de Antonio Mingote
-La saga de los Ynglingos, de Snorri Sturluson
-El libro de los seres imaginarios, de Jorge Luis Borges





viernes, 15 de julio de 2016

De libros de la Francia


Amo mi biblioteca. En mi casa no hay joyas ni dinero, sólo libros. Las mejores mentes de Occidente están en mis estanterías. Y, por supuesto, entre ellos, los franceses: los poetas (Apollinaire, Rimbaud, Baudelaire, El cementerio marino de Válery, Lautréamont, Jouve, Pierre Louys), El principito de Saint-Exúpery, las Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, Voltaire (su Tratado sobre la tolerancia, su Filosofía de la Historia), varias ediciones de Montaigne (incluida una de 1917 de la legendaria editorial Calleja), el libro sobre la decadencia y ruina del imperio romano que escribió Montesquieu, algunas obras del filósofo ateo y hedonista Michel Onfray, las memorias de Napoleón, la Description de l'Egypte (el libro, de hermosísimas láminas, que inauguró la ciencia de la egiptología, yo lo tengo en una preciosa edición de Taschen), Chateaubriand... 

Para aquellos que creen que los países han de regirse por su único libro, el Corán, la prolijidad de libros de la Francia y su secular laicismo son una ofensa, un crímen. Para mí, un motivo poderoso para amar ese país. También lo creyeron otros no franceses: el austríaco Zweig, que dedicó libros a Fouché o a María Antonieta, o mi maestro Álvarez, que le dedicó uno a Talleyrand, y que tiene casa en París. O el rumano Cioran, que se hizo francés y que en Sobre Francia escribió, entre otras cosas, esto:

Francia es Nuestra Señora de París reflejada en el Sena: una catedral que rechaza el cielo.


miércoles, 6 de julio de 2016

Mi biblioteca, I


Iré poniendo fotos de mi biblioteca. Empiezo con el primer mueble con libros que uno encuentra al entrar en mi casa, se trata de un pequeño armario con un estante en donde guardo libros de pequeño formato. Habrá unos 100 libritos aquí, seguramente. 



Destaco algunos: El elogio de la sombra, de Tanizaki; La decadencia de la mentira, de Wilde; Sobre Francia, de Cioran; El país de los ciegos, de Wells; De Buonaparte y de los borbones, de Chateaubriand; La guerra de las salamandras, de Karel Çapek; Leer en el retrete, de Henry Miller; El pequeño Arquímedes, de Aldous Huxley; Cuentos de amor, de Hermann Hesse; y una edición de 1924 del poema nacional de Argentina, el Martín Fierro de José Hernández, que me regaló la poeta María Teresa Cervantes.


martes, 10 de noviembre de 2015

Comentarios a "De lágrimas y de santos"


La lectura (relectura, pues ya leí este libro hace muchos años) de "De lágrimas y de santos", del filósofo rumano-francés Emil Cioran, me ha sugerido una serie de comentarios. Esto es lo que más aprecio en este pensador, que siempre hace nacer en mí reflexiones y comentarios. A continuación los comparto. Bajo cada pensamiento o fragmento, en cursiva, de Cioran, va mi comentario.


Sólo creemos en Dios para evitar el torturador monólogo de la soledad. ¿A quién, si no, dirigirse?

A uno mismo, o a los otros.


El misterio de la soledad reside en el hecho de que para ella no existen criaturas inanimadas. Cada objeto posee su lenguaje propio que desciframos gracias a silencios inigualables.

Habría que decir, mejor, "para ella no existen criaturas mudas".


Dios es una ocasión de escapar a la abrumadora trivialidad de lo verdadero.

Yo no creo que lo verdadero sea trivial o aburrido. El mundo, tal como es, el cosmos todo, no podría ser más fascinante.


Dado que no existe solución a ningún problema ni salida a ninguna situación...

Niego la mayor. 


Cuando escuchamos a Bach, vemos germinar a Dios. Su obra es generadora de divinidad. Tras un oratorio, una cantata o una Pasión, Él tiene que existir.

La sublimidad no es prueba. Si acaso, sólo indicio. 


La certeza de no estar en nuestra casa dentro de la Divinidad.

"Nuestra casa" es el mundo mortal, como mortales que somos. Si nuestra alma perviviese tras la muerte se sentiría extraña en lo eterno.


Pues el hombre añade una paradoja a la naturaleza situándose a medio camino entre ella y la Divinidad.

En realidad el hombre sólo imagina estar entre la naturaleza y Dios, el hombre es un ser plenamente natural que no quiere aceptarlo, un animal enfermo.


Incitados por un orgullo sin límites, le hemos atribuido (a Dios) demasiadas cualidades.

En realidad, por una humildad sin límites: el hombre se disminuye cuando engrandece a Dios.


¡Algo podrido hay en la idea de Dios!

Totalmente. Y es el desacuerdo con la vida tal y como es, es el querer que haya algo más. Es en no darse cuenta de que el mundo, tal cual es, ya es infinitamente fascinante.


Todo carece de sustancia y la vida no es más que una pirueta en el vacío.

En realidad todo es sustancial, y la vida tiene infinito sentido y valor en sí misma.


Rusia y España nos muestran que nunca nos hallamos lo suficientemente cerca de Dios para tener el derecho de ser ateos...

No sé cómo se puede estar cerca de una idea en la que no se cree.


Todo lo que niega el tiempo es enfermedad.

Para empezar, la idea de algo eterno, la idea de Dios.





lunes, 14 de septiembre de 2015

Reflexiones septembrinas, II


Juan Manuel de Prada (en el artículo Decadencia -XL Semanal nº 1453-) cree que un Estado, o una civilización, entra en decadencia cuando no tiene una religión, una idea, que lo rija y por la que esté dispuesto a morir, por la que esté dispuesto a luchar para imponerlo a otros. Cioran creía lo mismo (leer su ensayo Sobre Francia). Sin embargo, si lo civilizado es la duda, es el laicismo, ¿hay que ser un bárbaro, un fanático, para no ser decadente?. Y, ¿no puede la duda, el laicismo, ser una idea-fuerza también, ha de ser necesariamente una idea debil? 

Yo pienso que un Estado donde impera la tolerancia puede ser fuerte si tiene claro que se puede tolerar todo salvo la intolerancia, salvo las ideas de odio. El fanatismo es fuerte porque no tolera nada que no sea su propia idea-fuerza. El laicismo puede ser fuerte si a su vez se marca un límite y lo tolera todo salvo las ideas fanáticas, intolerantes.

Lo vió bien claro Juliano el Apóstata: él no estaba contra el cristianismo en sí, sino contra el cristianismo cesarista, como idea intolerante, que se quería única. Si Juliano no hubiera muerto en Persia...

Un Estado que hace suya y protege a una idea intolerante, que se quiere única, me parece como un profesor que protegiera a un alumno débil pero testarudo, para que los demás niños de la clase no pudieran expresarse, contradecirle. ¿Avanza así la clase, progresa?

sábado, 12 de septiembre de 2015

De mis lecturas más recientes


Recientemente he releído libros de Jorge Luis Borges y de Cioran, y he leído "El arte de callar", del abate Dinouart. Dejar aquí algunas frases de estos libros responde sólo al propósito de invitar a su lectura.


"Abajo estaban los jardines, la huerta; abajo, el atareado Guadalquivir y después la querida ciudad de Córdoba, no menos clara que Bagdad o que el Cairo, como un complejo y delicado instrumento, y alrededor (esto Averroes lo sentía también) se dilataba hacia el confín la tierra de España, en la que hay pocas cosas, pero donde cada una parece estar de un modo sustantivo y eterno." (Jorge Luis Borges, de su cuento La busca de Averroes, parte de la recopilación El Aleph)


"Dijo Tennyson que si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo." (Jorge Luis Borges, de su cuento El Zahir, parte de la recopilación El Aleph)


"Cuando era joven, me atraían los atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora, las mañanas del centro y la serenidad." (Jorge Luis Borges, de su cuento El Congreso, parte de la recopilación El libro de arena)


"Sentí lo que sentimos cuando alguien muere: la congoja, ya inútil, de que nada nos hubiera costado haber sido más buenos. El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos." (Jorge Luis Borges, de su cuento There Are More Things, parte de la recopilación El libro de arena)


"Y así, por la mala elección de las materias, o por una forma de escribir que nada significa, el mundo se llena de libros estériles e infructuosos." (Joseph Antoine Toussaint Dinouart, de su ensayo El arte de callar)


"Un autor tiene más necesidad que nadie de consejo y de amigos sinceros." (Joseph Antoine Toussaint Dinouart, de su ensayo El arte de callar)


"Es que el estilo es la arquitectura del espíritu. Un pensador es grande en la medida en que expone bien sus ideas; un poeta, sus palabras." (E.M. Cioran, de su ensayo Sobre Francia)


"Francia es Nuestra Señora de París reflejada en el Sena: una catedral que rechaza el cielo" (E.M. Cioran, de su ensayo Sobre Francia)



miércoles, 19 de junio de 2013

El peso del yo


Emil Cioran, el filósofo francés de origen rumano, escribió: 

deberíamos haber sido dispensados de arrastrar un cuerpo, bastaba el peso del yo. 

Buda sin embargo dijo (Buda, como Sócrates y como Jesucristo, no escribió nada), que no existe el yo. Como Desmond Biddulph y Darcy Flynn explican en su libro Enseñanzas del Buda:

los seres humanos desperdician mucho tiempo y energías intentando crear una sensación de mi y mío. Ésta es artificial y se aleja de lo que uno es de verdad, siendo de hecho, una fuente de orgullo y narcisismo egoísta. 

Yo creo que el concepto del yo está mucho más arraigado en Occidente, aquí es un concepto que surge de forma natural por el individualismo que prima en la sociedad. Es fácil sentir que eres un ser con personalidad propia, separado enteramente del resto, en una sociedad en la que, por ejemplo, se redactó la Declaración de los Derechos del Hombre. Sin embargo, en Oriente, donde las doctrinas e ideologías colectivas han imperado e imperan aún, donde no se entiende al individuo más que como miembro de un partido político, de una escuela, de un clan o de una secta, es natural que cueste más imaginar una individualidad separada y surjan doctrinas como la del sin yo budista (anatman), en la que no existe algo llamado alma, algo llamado yo. Es un concepto difícil de asimilar para un occidental, pero natural, seguramente, en Oriente.

Etiquetas

Poesía (423) Historia (241) Textos propios (215) Política (200) Cine (164) Cómic (163) Reseñas (136) Narrativa (125) Sociedad (119) Pintura (109) Pensamiento crítico (104) Música (102) Ensayo (80) Filosofía (62) Jorge Luis Borges (50) Luto (43) Humor (40) Educación (37) Roma (34) José María Álvarez (33) Economía (31) Ateísmo (30) Teatro (30) Traducción (26) Mitología (23) Que no amanece nadie (21) Manga (20) Fotografía (17) William Shakespeare (17) Ciencia (16) J.R.R. Tolkien (16) Luis Alberto de Cuenca (16) Salud (16) Solidaridad (15) Ayn Rand (14) El blog de Nazgul (14) Luis Antonio de Villena (14) Stan Lee (14) Albert Rivera (13) Alfredo Rodríguez (13) Christopher Nolan (12) María José Contador García (12) Arturo Pérez-Reverte (11) José Antonio Pamies (11) Katy Parra Carrillo (11) Leonardo da Vinci (11) Edward Hopper (10) Juan López -Jan- (10) Raquel Lanseros (10) Stefan Zweig (10) Antonio Colinas (9) Marco Aurelio (9) Bertrand Russell (8) Harper Lee (8) Homero (8) Jaime Gil de Biedma (8) Juan de Dios García (8) Oscar Wilde (8) Robert E. Howard (8) Voltaire (8) Emil Cioran (7) Jack Kirby (7) Michel de Montaigne (7) Winston Churchill (7) Guillermo Carnero (6) José Hierro (6) Ramón Gómez de la Serna (6) Ramón J. Sender (6) Ambrose Bierce (5) Carmen Jodra Davó (5) César Vallejo (5) Francisco Brines (5) Juan Luis Panero (5) Ramón María del Valle-Inclán (5) Esquilo (4) Friedrich Nietzsche (4) George Steiner (4) Marguerite Yourcenar (4) Miguel de Unamuno (4) Orson Welles (4) isidoro Martínez Sánchez (4) H.G. Wells (3) John Fante (3) Jorge Manrique (3) Manuel Machado (3) Mariano José de Larra (3) Sven Hassel (3) Thomas Carlyle (3) Arthur Conan Doyle (2) Baltasar Gracián (2) Cornelio Tácito (2) R.L. Stevenson (2) Ramón Menéndez Pidal (2) Sebastián Castellio (2) Sir Steven Runciman (2) Francisco Ayala (1) John Kennedy Toole (1) José Ortega y Gasset (1) Mary Renault (1) Snorri Sturluson (1)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...