
Hay artistas que nos acompañan toda la vida, como viejos amigos que siempre están ahí, para refugiarnos en su arte cuando necesitemos una canción, un poema, el consuelo de la belleza, de la vida transfigurada y hecha canto. Para recordarnos porqué vivimos, porqué amamos la vida. Artistas como Manolo García, al que ya escuchaba cuando yo era niño y él y Quimi Portet eran aquel "Último de la Fila", siendo en realidad los primeros en tantas cosas. Desde entonces hasta ahora años, vida, gentes que se han ido, otras que cruzan ahora su camino con el mío... pero siempre Manolo ahí, con su peculiarísima manera de ponerle una flor al ojal del día.